Tengo la impresión de que los palmesanos no son conscientes de la importancia del Principal, como no lo son de ese otro local de excepción que es el Auditòrium. El Principal, entre cuyos bloques se dice están los que formaron parte de la estatua de Isabel II de la Plaça de la Reina, es nuestra Ópera de París en miniatura. Los mahoneses, que son muy suyos y tienen mucha querencia por la tradición, miman a su pequeño Principal, construido según el gusto del XVIII. Deberíamos aprender de ellos en lo que a teatro y música se refiere.
El Principal es el clásico teatro lleno de presencias. Sus butacas de rojo ópera, sus arabescos y decoraciones, guardan muchos conciertos, muchos dramas y comedias. De la misma manera que los viejos carteles de papel han dejado testimonio de aquellas funciones. Un teatro es mucho más que un local. Es un punto de encuentro mágico donde se produce el milagro del viaje en el tiempo, es un escenario del alma.
La bella fachada neoclásica del Principal, su silueta encardinada en lo que fuera la última revuelta de sa Riera antes de penetrar en el mar, tiene aires de arte y de bohemia. Merecería que, al menos, un panel nos explicara cuál es su historia y cómo ha logrado sobrevivir a lo largo del tiempo.

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