LOURDES DURÁN. PALMA. Una sacerdotisa de druidas, Norma, guarda celosamente un secreto: tiene dos hijos con el procónsul romano en la Galia, Pollione. Por ello intentará evitar la guerra hasta que se siente traicionada por él y su amiga, Adalgisa. La turbulencia de emociones llegará al paroxismo con el sacrificio de los hijos y el suyo propio. Bellini acabó su vida dejando su ópera Norma como su última obra. Las grandes del bel canto como Maria Callas, Joan Sutherland, Renata Scotto y Montserrat Caballé se han puesto en la piel de este trágico personaje. Ahora le toca el turno a la soprano italiana Maria Pia Piscitelli, quien asegura que "mi Norma no nace de la imitación, aunque las he escuchado a todas". El próximo 30 de este mes, el Teatre Principal estrenará la obra dentro de su XXII Temporada de Ópera.
"Es un personaje con muchos registros. Tenemos que considerar ese dramatismo y, a la vez, la gran ternura que encierra. A mí me interesó porque tiene muchas caras. Se enfrenta a un drama, el tener que matar a sus hijos, que procede de la tragedia griega clásica, de Racine y yo creo que hoy en día también se da porque vamos a encontrarnos con mujeres que se vengan de sus maridos a través de los hijos", asegura la soprano de Bari.
Del teatro surgen las voces de Alberto Cupido, que da vida al personaje de Pollione, y de Geraldine Chauvet, que encarna a Adalgisa. Aguarda su turno para ensayar Maria Pia Piscitelli, que ya se ha granjeado una importante proyección internacional a través de su repertorio, básicamente, de ópera italiana. "A mí me gustaría ser la Isolda de Wagner, pero ¡o mucho cambia mi voz, o me temo que sólo será un sueño!", suspira.
Entre bambalinas se ve a otra mujer, Teresa Matas, la artista que por primera vez se enfrenta a los decorados de una ópera. El Principal, Xisco Bonnín -director musical y artístico- y Miquel Martorell -coordinador de producción-, la eligieron para que creara la escenografía de esta conocida ópera dramática.
"El director de escena quería sólo tres colores: negro, blanco y rojo. Esto ya me conquistó, unido a que es un drama protagonizado por una mujer", cuenta Matas.
Aficionada a la música, no conocía, sin embargo, Norma. Se empapó y escuchando sus escenas, "me he ido inspirando". Ha sido una suerte de equilibrio, puesto que mientras que el director de escena, Alexander Herold es muy barroco y "ponía cosas", Matas iba quitando. "Me gustan más los espacios austeros". Han alcanzado la armonía. La artista se sirve de telas -habitual en sus trabajos los collages que hace con lienzos-, que conforman las rocas y árboles -robles- fundamentales en el bosque de las sacerdotisas. Sí que admite "haber tenido dificultades con la escala porque no es lo mismo hacer una instalación en espacios que controlas porque conoces sus medidas y están a tu alcance, que estas piezas tan monumentales".
La parte simbólica de la obra, con un libreto de Felice Romani, le atrajo sobremanera. "La luna llena de la escena final, el fuego; todo me fascinó", concede. Sólo teme la premura ya que hubiera requerido más tiempo para preparar la escenografía que incluye letras de la escritura greco-navatea.
Maria Pia Piscitelli está a punto de dar el do de pecho. Ella afirma estar abierta a "las variantes en escenografías", sólo les pide "coherencia y que no sean efectistas".

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